Si tienes entre 18 y 25 años, muy seguramente recuerdas con nostalgia tu infancia.
Los bocadillos del recreo, los dibujos animados, las tardes jugando en el parque con los amigos, los videojuegos míticos de aquella época.
Pero hubo uno que nos marcó a muchos. No por sus increíbles gráficos ni por su acción trepidante, sino por otra cosa. Porque aunque era posible ser de los mejores, para conseguirlo debías tener mucha, pero mucha paciencia.
Así es, hablo de Clash of Clans.

Hubo una época en la que mejorar una aldea en Clash of Clans era casi un ejercicio de paciencia y estrategia. Días, semanas, incluso meses esperando a que una sola mejora se completara. Pero esa espera tenía algo especial: el tiempo que tardabas en ver tu progreso era también el tiempo que invertías en sentirlo como tuyo. Cada muro, cada cañón, cada torre tenía historia.
Hoy, en cambio, esa sensación se ha diluido.
Cuando la paciencia era un mérito
Me acuerdo de que en su época este juego fue muy popular en España. Todos mis amigos jugaban, y estábamos súper viciados. Pero era jodidamente difícil progresar. A medida que tu aldea empezaba a tener un nivel decente, los costes se disparaban. Las mejoras tardaban días, incluso semanas. Y precisamente por eso, los dos o tres de clase que tenían aldeas realmente potentes eran respetados.
Porque significaba años de esfuerzo y dedicación.

El regreso… y la decepción
Los años pasaron, y por nostalgia o por lo que fuera, hace un año más o menos decidí volver a instalarme el juego. Quería revivir buenos momentos. Lamento informar que, aunque sigo jugando, mi decepción es notable respecto a la idea original que tenía de este juego.
Y me voy a explicar.
Todo tiene que ser inmediato, recompensante al instante, sin esfuerzo ni tiempo de por medio. Y Clash of Clans, como tantos otros juegos, ha cedido a esa tendencia. Ya casi nada requiere paciencia. Hay boosts, libros, pociones, aceleradores, multiplicadores de recursos… todo diseñado para que avances deprisa, para que sientas que progresas aunque no estés construyendo nada realmente.
El resultado es un progreso falso.

Un juego sin alma
El juego está desfigurado, sin la esencia que lo hacía característico hace unos años.
Vamos por puntos:
- Durante los últimos años han sacado un montón de ayuntamientos nuevos, que aparte de tener un diseño diferente, poco o nada nuevo aportan.
- Debido a ese aumento sin control, han tenido que reducir los costes y tiempos de mejora, porque si siguieran la coherencia antigua, mejorar el ayuntamiento hoy tardaría medio año.
- Han hecho pequeños cambios que parecen sin importancia pero que la tienen:
- Hacer batallas ya no cuesta dinero.
- Crear tu ejército es gratis.
- No tienes que esperar para que se genere tu ejército.
- Hacer batallas ya no cuesta dinero.
Antes, mejorar el ayuntamiento era un logro. Hoy parece una obligación. Cada pocos meses lanzan un nuevo nivel, con nuevas defensas que solo cambian el color, o una nueva tropa que apenas altera la estrategia. No es evolución: es saturación. El progreso ya no significa crecer, sino mantenerte entretenido. Los cambios son tan superficiales que a veces parece que el juego solo sigue vivo para mantener la rueda girando, no para ofrecer algo nuevo.
La generación de la inmediatez
TikTok, Instagram, Shorts.
Contenido inmediato, fácil de consumir, que si no nos gusta, cambiamos al instante.
Hoy en día vamos a 300 por hora. Lo queremos todo, y lo queremos ya. Y ver que eso se aplica a un juego como Clash of Clans… me parece surrealista.
Lo que antes era un progreso con sentido —el ayuntamiento, los cañones, las tropas, una evolución lógica, coherente— ahora se ha convertido en un desfile de cambios aleatorios. Ya no importa el significado ni la progresión. Lo único que se premia es el cambio por el cambio. Avanza, desbloquea, ataca, mejora… todo rápido, sin esfuerzo, sin coste.
Solo dopamina.
El reflejo de algo más grande
Clash of Clans nació como un juego de constancia y planificación. Esperar era parte del proceso, y precisamente por eso cada logro valía la pena. Pero en su intento de adaptarse a la inmediatez, ha perdido su esencia. Ya no premia la paciencia, sino la conexión diaria. Ya no enseña a construir, sino a no desconectarte.No es ningún secreto que el mundo va cada vez más hacia lo superficial y lo inmediato. Y no es la intención de este post hacer una crítica al sistema o a la sociedad. Pero joder… cuando volví al Clash of Clans y vi en lo que se había convertido, me dolió un poco.







