No pasa nada si hoy te has levantado tarde

Hoy me he levantado mal. Este año voy a la universidad por la tarde, así que tengo las mañanas libres. El problema es que soy una persona que duerme mucho y, si no me pongo despertador, se me hace tarde siempre.

Hoy me he despertado a las once. Ya de por sí me he sentido mal: es lunes, tengo proyectos que avanzar, materias que estudiar… y, aun así, mi pereza le gana a la ilusión que me producen mis proyectos.

La caída en la comparación

Acto seguido, he hecho algo que sabía que me dejaría peor, pero me daba igual. Hace unos días desinstalé Instagram del móvil en un momento de lucidez y motivación. Instagram puede estar muy bien para algunas cosas, pero en mi caso me resulta más destructivo que constructivo.

Hoy he entrado desde el ordenador y me he puesto a ver historias de gente feliz, triunfando, negocios, y proyectos de amigos que llevan tiempo esforzándose.

Ellos son mejores que yo. Puede que tengan días difíciles, pero a la larga su disciplina se impone. A diferencia de mí, que siempre empiezo y no acabo las cosas, que dejo que los malos momentos me destruyan.

Y ahora que he empezado de nuevo, veo que estoy lejos del resto. Quizás esto no sería así si hubiera persistido en su momento. Pero no lo hice, y por eso toca volver a empezar, con el miedo de volver a rendirme cuando algo se tuerza.

Aprender a aceptar los días grises

Si alguna vez te has sentido así, simplemente acéptalo. No todos los días van a ser perfectos; hay recaídas, pero lo importante es identificar que estás bajo de energía y entender que eso es pasajero.

Desinstálate las redes por un tiempo si crees que te están afectando para mal. Deja de compararte con gente que se ha preparado para salir perfecta en la foto.

Si tú sabes cuál es tu camino, sigue dando pasos, aunque sean pequeños. Cada uno tiene su ritmo, cada uno avanza a su tiempo, y todos —aunque a veces no lo parezca— lo hacemos con la mejor intención y lo mejor que sabemos.

Seguir, incluso despacio

Así que no te frustres. Hazme este favor y sigue a tu ritmo, sin prisas. Aunque te parezca que vas despacio, llegará el momento en que mires atrás y te sorprendas de lo lejos que has llegado.

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