Todos hemos visto la típica película de piratas donde se lanza una botella al mar con un mensaje dentro.
Me hace bastante gracia pensarlo, porque en el fondo yo estoy haciendo lo mismo con este blog… solo que en una versión modernizada.

Los mensajes del mar
He buscado un poco los motivos por los cuales marineros o piratas, a lo largo de la historia, han dejado estos peculiares mensajes.
El primer motivo era pedir socorro: si un barco naufragaba o quedaba a la deriva, los marineros escribían su ubicación, la fecha y lo que había ocurrido, con la esperanza de que la corriente llevara la botella a tierra o a otro barco.
Otro caso muy curioso que he encontrado es este: durante los siglos XVII–XIX, algunos capitanes lanzaban botellas para estudiar las corrientes marinas.
Anotaban la latitud, la longitud y la fecha, y cuando alguien encontraba la botella en otro punto del mundo, podían entender cómo se movía el océano.
Y por último, la versión más típica: la botella que contiene la ubicación de un gran tesoro esperando ser descubierto.

Volviendo al presente
Volviendo al blog, no sé si alguna de estas opciones se podría aplicar a mi caso.
¿Estoy pidiendo socorro?
¿Estoy analizando y estudiando cómo funciona Internet?
¿O simplemente estoy dejando información valiosa en un rincón perdido que quizá algún día alguien descubrirá?
Puede que ninguna (la tercera seguro que no), o quizá un poco de todas.
Si me lo preguntas a mí, realmente no sé cuál es el sentido fundamental de este blog.
No sé si tiene alguno.
Epílogo
Hoy tenía poco tiempo para escribir, pero necesitaba lanzar algo al mar.
Quizás no llegue a ningún sitio, o quizás algún día alguien lo encuentre flotando por ahí.
Y con eso, me basta.







