La droga más aceptada del siglo XXI

¿Cuál es esa fuerza mágica, sobrenatural, que te arrastra a perder el tiempo?
A mirar vídeos de Instagram que olvidas a los segundos o a literalmente quemar minutos sin siquiera darte cuenta en TikTok o Clash Royale.
¿Por qué cada vez que intentas hacer algo, hay como ese imán invisible que te atrae hacia los vídeos sin sentido de YouTube o hacia los juegos de ordenador?

El dolor de ser consciente

Probablemente te pase, seas consciente o no. Si no eras consciente de que te pasaba, lo siento por ti. Pero si eres consciente, lo siento aún más, porque esa sensación de estar desperdiciando sin sentido tu vida duele. Y duele más aún si tienes algún sueño o proyecto al cual te gustaría dedicar más horas de las que dedicas por culpa de todas esas distracciones.

El verdadero problema

Lo peor de todo no es cuando te quedas absorto durante una hora sin hacer nada, y luego, tal como si despertaras de un sueño, vuelve tu consciencia y te preguntas qué has estado haciendo todo este tiempo.
Eso no es lo peor.
Lo peor es cuando, siendo consciente de la situación, sabiendo que estás perdiendo tu energía, no es que no quieras remediarlo… es que no puedes.
Hay una fuerza invisible que te prohíbe hacer otra cosa, que tú sabes que es infinitamente mejor para tu salud a corto, medio y largo plazo. Eso, amigo mío, yo le doy un nombre: adicción.

La nueva droga

Te puedes reír si quieres de la gente que es adicta al tabaco, a la marihuana o al alcohol.
Tu argumento puede que sea que eso no tiene sentido, porque hacer algo que no aporta nada a tu vida y encima la destruye parece absurdo.
Además, esas adicciones son autoimpuestas: si fumas porque te da ansiedad, esa ansiedad precisamente viene por el hecho de no fumar, carga que tú solito te has puesto encima.
Me gustaría ser más optimista, pero yo ya veo el móvil como una droga.
Lo siento si parezco exagerado, pero he llegado a esta conclusión.
Es una droga que no te aporta nada, te roba tiempo, salud, lo sabes y aun así la permites.

La batalla contra la pantalla

No pensaría eso si no hubiera tratado durante años y de mil formas distintas cortar mi número de horas diarias que desperdicio en contenidos absurdos.
Ni siquiera me vale la excusa esta que dice: “una hora al día para desconectar y para tener tu tiempo libre”.
No me vale, es mentira.
Al igual que un fumador fuma para desestresarse, tú miras el móvil para desaburrirte.
Hay mil maneras de desaburrirte, al igual que hay miles de maneras de desestresarse, pero tú no eliges una manera cualquiera.
Eliges esa manera a la que estás atado, a la que aunque quieras no puedes escapar, que te mantiene retenido y te roba el tiempo poco a poco.
Pero esas horas que parecen intrascendentes, si las vas sumando, se convierten en días, semanas… y tu vida va pasando por delante de tus narices sin que tú puedas hacer nada para remediarlo.

Conclusion

Para acabar este post me gustaría mandar ánimos a todos los adictos, conscientes o inconscientes, que estén leyendo esto.
Si de las drogas se sale, del móvil no va a ser una excepción.
Hay mucho mundo que descubrir, mucho que aprender, mucho que te va a hacer infinitamente más feliz.
Pero hay que buscar, aprovechar las oportunidades y moverse.Muchas gracias por llegar hasta aquí.
Espero que te haya resultado útil.

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