Los que hemos nacido en un país desarrollado y no hemos pasado por penurias muy grandes, parece como si tuviéramos una vida predeterminada. Una vida que va por un camino ya establecido que, si seguimos, podremos sobrevivir sin muchos problemas y hasta permitirnos algún capricho.
Los videojuegos tienen límites… tu vida no
Si alguna vez has jugado a videojuegos, sabes que tienen limitaciones. Los personajes tienen límites de movimiento, los mapas tienen un final y muchas veces echas en falta cosas que te gustaría añadir.
Pero a veces me sorprendo a mí mismo pensando: en la vida real prácticamente no tienes limitaciones, literalmente puedes hacer lo que quieras. Este pensamiento es casi antiintuitivo, porque tenemos normas tan interiorizadas que parece que sí tenemos límites… pero no los tenemos. Y esto no lo digo de forma metafórica para motivarte: lo digo porque es la realidad.
La falsa sensación de no tener alternativas
Esto aplica a muchas cosas. Durante el año que llevo trabajando he visto a gente que está a gusto con su trabajo, pero a muchos, muchísimos que no. Gente que está todo el día suspirando y quejándose.

A esa gente le parecería una locura si les digo que, si ellos quieren, por su propia voluntad pueden ir a hablar con el jefe y pedirle un cambio de puesto. También pueden irse de la empresa y buscar un trabajo que les haga más felices.
Creemos que no tenemos más opciones, que tenemos que tragar con lo que nos ha tocado porque “hay que trabajar para vivir”. Que solo podemos trabajar de lo que hemos estudiado y ya. Todo eso me parece falso: las opciones son infinitas.
Las posibilidades son reales, aunque suenen locas
Si quisieras, podrías aprender a sobrevivir en el bosque y no tendrías que preocuparte de políticos, dinero o horarios. Digo esto y todos os descojonáis de mí, pero es una posibilidad REAL, no ciencia ficción.

También puedes aprender otra cosa que te apasione; hoy en día la información es gratis. Puedes hablar con gente nueva, ser extrovertido, crear contactos que te acerquen a tus objetivos. Quizá te da vergüenza hablar a alguien que crees que está “muy por encima de ti”, pero no hay ninguna ley física que impida que te acerques a una persona y emitas sonidos gracias a tus cuerdas vocales.
La libertad es una responsabilidad
A lo que voy, y en resumen: tu vida no está predeterminada, no existe un camino único. Si no estás contento o a gusto con lo que haces, lo puedes cambiar. Eso es, literalmente, lo que significa ser libre.
Puedes ponerte todas las excusas que quieras: que tienes deudas, que tienes una familia que mantener, que no puedes dejar tu trabajo… Di lo que quieras, pero al final es tu vida, y puedes hacer lo que quieras con ella.
Piensa en lo que podrías ser
Espero que este post te haya ayudado aunque sea un poco, y que reflexiones sobre él. Porque la primera vez que lo oyes, te entra por una oreja y te sale por la otra… pero piensa en las posibilidades, en tus sueños, tus objetivos.
Todo depende de ti. De nadie más.







